Actividades de amabilidad para niños: manualidades que enseñan empatía y compasión

Manualidades sencillas que ayudan a los niños a entender las emociones, practicar la amabilidad y desarrollar empatía

Niños haciendo actividades de amabilidad y manualidades que enseñan empatía

Mi hija llegó un día de la guardería y me dijo: "Maya se quedó con el último crayón morado. Ya no es mi amiga."

Para ella era algo enorme. Lo que sentía era real, aunque la situación no fuera tan grave.

Por eso la empatía es una habilidad tan profunda de practicar. No basta con decirles a los niños que "sean amables". Tenemos que ayudarlos a notar lo que otros podrían estar sintiendo, y ese camino empieza por entender primero sus propias emociones.

Las manualidades crean momentos contenidos para practicar esto. Podemos anticipar qué emociones van a aparecer y acompañar a los niños mientras las atraviesan, en el momento.

8 actividades de amabilidad para niños


1. Una tarjeta para alguien que quieres

Un niño escribiendo un mensaje cariñoso dentro de una tarjeta hecha a mano con decoraciones de colores

Encuentra la actividad aquí: Una tarjeta para alguien que quieres →

Una tarjeta es una forma sencilla y conmovedora de decirle a alguien lo mucho que significa para ti. El conflicto entre querer quedarte con algo bonito que hiciste y querer regalarlo: ahí está la verdadera práctica. Dejamos que los niños sientan ese tira y afloja y luego imaginen cómo se sentiría quien la reciba.

Materiales: papel, tijeras, pegamento, rotuladores, papel de colores

Retos socioemocionales:

  • El niño quiere quedarse con la tarjeta después de hacerla. Reconócelo: "Hiciste algo precioso. Cuesta regalar algo que nos gusta." Y luego: "¿Cómo crees que se sentirían si recibieran esto?"
  • El niño hace una tarjeta pero ya no quiere dársela a la persona que había elegido. Déjalo cambiar de opinión, o explora por qué.
  • Dos niños quieren darle una tarjeta a la misma persona. "Los dos quieren alegrar a Maya. ¡Va a recibir dos tarjetas!"

2. El collage para reconocer emociones

Un collage de colores con caras recortadas que muestran distintas emociones: alegría, sorpresa y expresiones pensativas

La manualidad consiste en recortar y pegar. La intención es crear un espacio para notar y nombrar lo que otros podrían estar sintiendo, sobre todo las emociones de las que cuesta más hablar.

Materiales: revistas viejas, tijeras, papel, pegamento

Retos socioemocionales:

  • El niño solo quiere recortar caras felices. No lo corrijas, pregúntate con él: "¿Crees que todos se sienten felices todo el tiempo?"
  • El niño evita una cara triste o enojada. "Esa da miedo." Pregunta: "¿Qué crees que le pasó para sentirse así?"
  • El niño reconoce una emoción que él mismo ha sentido. Los adultos pueden dar el ejemplo primero: "Ayer me sentí triste cuando..." Así ve que es seguro.
  • Dos niños no se ponen de acuerdo sobre qué emoción muestra una cara. "Cada uno ve algo distinto. Las dos cosas pueden ser ciertas."

3. La criatura difícil de regalar

Una adorable criatura hecha a mano con un calcetín, ojos de botón, una sonrisa dulce y pelo de lana de colores

Le ponen cariño al hacerla. Y luego les pedimos que la regalen. Claro que pueden no querer. Esa tensión es justo el objetivo: practicar sostener dos deseos al mismo tiempo.

Materiales: calcetines o papel, relleno o bolitas de algodón, rotuladores, botones

Retos socioemocionales:

  • El niño no quiere regalar la criatura después de hacerla. Es comprensible, le puso cariño. Pueden hacer dos: una para quedarse y otra para compartir.
  • El niño quiere quedarse con la "mejor". "¿Cuál crees que le haría más feliz?"
  • Mientras la hace: mantén su atención en quien la va a recibir. "¿Qué le daría calorcito? Piensa en su cara cuando reciba esto."
  • Quien la recibe no reacciona como el niño esperaba. "Ni siquiera sonrió." Habla de que cada persona muestra sus emociones de forma distinta.

4. El momento de la misma pegatina brillante

Manos de niños pegando calcomanías holográficas con los colores del arcoíris sobre papel, una escena mágica y alegre

A propósito ponemos menos pegatinas especiales que niños. Así creamos el conflicto de forma intencional: cuando los dos quieren la misma pegatina brillante, se enfrentan a deseos que compiten y encuentran su propia solución.

Materiales: papel, hojas de pegatinas (incluye algunas "especiales", menos que el número de niños)

Retos socioemocionales:

  • Dos niños van a por la misma pegatina brillante. "Los dos se fijaron en esa pegatina. ¿Qué podrían hacer?" No lo resuelvas por ellos.
  • Alguien toma una pegatina que otro niño quería. "¡Me quitó la que yo quería!" Reconoce la emoción y luego: "¿Qué le podrías decir?"
  • Alguien acapara las pegatinas especiales. "Te quedaste con todas las brillantes. Los demás también querían. ¿Qué podrías hacer?"
  • Un niño le da una pegatina especial a otro. Hazlo notar: "Se la diste a ella. ¿Cómo te sentiste?"

5. La cadena de cosas buenas

Una cadena de papel de colores con notas de agradecimiento escritas a mano en rosa, amarillo, azul y verde

La manualidad son tiras de papel. La intención es practicar el trabajo difícil de ver lo bueno en personas que nos resultan complicadas: hermanos, compañeros que no siempre nos caen bien, o nosotros mismos.

Materiales: tiras de papel, rotuladores, pegamento

Retos socioemocionales:

  • "¡No me gusta nada de él!" Las emociones entre hermanos van a salir. No pases por encima de ellas. Deja que la emoción esté ahí. Y luego: "¿Hay una cosita? ¿Quizá algo de hace tiempo?"
  • El niño no se le ocurre nada sobre alguien. Empieza con personas más fáciles (abuelos, amigos) para tomar impulso.
  • El niño escribe algo feo en lugar de algo de agradecimiento. "Lo que escribiste podría herir sus sentimientos. ¿Qué es una cosa verdadera que te guste de él?"
  • Los adultos pueden empezar: añade una tira sobre una persona con quien el niño tiene un conflicto. Muéstrale cómo se hace.

6. Las piedras de cuentos sobre conflictos

Piedras lisas pintadas con adorables caras de animales: un conejito, un oso, un zorro y un búho en colores pastel suaves

Los cuentos permiten que los niños exploren el conflicto y sus consecuencias de forma segura. No corregimos las cosas poco amables en el juego, las aprovechamos. Cuando un personaje hace algo malo, es nuestra oportunidad para preguntarnos juntos por las emociones.

Materiales: piedras lisas, pintura o rotuladores

Retos socioemocionales:

  • Un personaje del cuento hace algo poco amable. No lo corrijas. Pregunta: "¿Cómo se siente el oso con eso?"
  • Los adultos pueden plantear un conflicto en el cuento: "El conejo se siente solo. ¿Qué podrían hacer los otros animales?"
  • El niño hace que todos los personajes peleen o sean malos. Deja que se desarrolle y luego pregúntate: "En este cuento todos estaban molestos. ¿Qué les ayudaría a sentirse mejor?"
  • Dos niños no se ponen de acuerdo sobre qué pasa después en el cuento. A practicar: "Tienen ideas diferentes. ¿Cómo podríamos incluir las dos?"

7. Los cupones de promesas

Una pila alegre de cupones de promesas de colores hechos a mano y decorados con corazones y estrellas

La práctica no es hacer cupones bonitos, es vivir el peso de las promesas y lo que significa cumplirlas cuando cuesta. Cuando llega el momento de canjear un cupón, puede que al niño ya no le apetezca. Esa incomodidad es justo el objetivo.

Materiales: papel, rotuladores

Retos socioemocionales:

  • El niño no quiere cumplir un cupón cuando se lo canjean. "Hiciste una promesa con este cupón. ¿Qué podrías hacer?"
  • El niño hace un cupón para algo que en realidad no quiere hacer. Mientras lo crea, pregunta: "¿Estás seguro? Vas a tener que hacerlo cuando te lo pidan."
  • Quien lo recibe canjea el cupón en un mal momento. A practicar: "Lo prometiste. Aunque cueste."
  • Los adultos pueden empezar: pídele al niño que haga un cupón para alguien con quien tiene un conflicto. "¿Qué lo haría sentir especial?"

8. Los títeres de distancia segura

Dos adorables títeres de bolsa de papel con caras sonrientes y amigables y pelo de lana de colores, puestos como si conversaran

Los títeres permiten que los niños digan cosas que les dan demasiada vergüenza decir siendo ellos mismos, y vean cómo caen esas palabras. La distancia segura es el objetivo: las emociones grandes pueden salir a través del títere en vez de quedarse guardadas dentro.

Materiales: bolsas de papel o calcetines, rotuladores, lana

Retos socioemocionales:

  • El títere dice algo fuerte: "¡Te odio!" No lo corrijas. Pregúntale al otro títere: "¿Cómo se sintió escuchar eso?"
  • Los adultos pueden plantear situaciones de la vida real: "Vamos a imaginar que el amigo de este títere le quitó su juguete favorito. ¿Qué podría decir?"
  • El niño representa algo que le pasó a él a través del títere. Déjalo procesarlo: la distancia lo hace más seguro.
  • Dos títeres tienen un conflicto. No corras hacia la solución. "¿Qué quiere cada títere? ¿Cómo podrían los dos conseguir algo de lo que necesitan?"

Por qué importa esta práctica

La capacidad de notar lo que otra persona podría estar sintiendo, y de tenerlo en cuenta antes de actuar, no aparece sola. Se desarrolla con la práctica. Pequeños momentos, repetidos a lo largo del tiempo.

Unas semanas después de lo del crayón morado, mi hija dijo: "Maya se veía triste a la salida. Me pregunto si nadie se sentó con ella en el almuerzo."

La misma Maya. Pero ahora mi hija podía imaginar lo que Maya podría estar sintiendo, sin que nadie se lo pidiera.

Ese es el regalo de la práctica. No una empatía perfecta, sino una conciencia que crece. La manualidad es solo el recipiente.